sábado, 4 de febrero de 2012

EXPOSICIÓN COLECTIVA PINTURA EN TERRASSA (BARCELONA)

Bajo el tema del "Mundo Flamenco" y con el objetivo de homenajear la declaración por la UNESCO de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad al Flamenco, y organizado por el pintor Tony Ribell, se inauguró la exposición de pintura en el centro Andalúz de Nueva Carteya, de la ciudad barcelonesa de Terrassa.
Cerca de una veintena de obras están siendo expuestas en este centro cultural que poco a poco se está convirtiendo en el espacio donde se congregan los artistas pintores así como gente del mundo de la cultura local.
Yo participo con una obra, que significa para mí una nueva experiencia, así como el de integrarme cada vez mas entre los pintores de esa importante ciudad barcelonesa.
Aquí les dejo algunas fotos que reflejan la temática y diferentes estilos de esta exposición.
Los pintores participantes en la Exposición del centro Andalúz Nueva Carteya de Terrassa (Foto: V.Leroy Añez Mayna)


Las pintoras Elvira Pla, y Amelia Estrada junto a las esposas y familiares de los pintores

El pintor Alex Pineda junto a su obra

El pintor Eloy Añez Marañón junto a su obra (Foto: V. Leroy Añez Mayna)

Los pintores Antoni Pineda y su hijo Alex

El pintor Manolo NOLO Ortíz junto a su obra

Los pintores Foster Gómez, Eloy Añez y Angel Velazquez junto a un visitante de la exposición (Foto: V. Leroy Añez Mayna)

El pintor Nicolás Chica junto a su obra

"Bailaora de flamenco", obra de Eloy Añez Marañón

Obra de Elvira Pla

Obras de Angel Velazquez y Floreal Suriguera SURI

El pintor Ángel Velazquez junto a su obra

Obra de la pintora Isa Velasco

Obra del pintor Martí

Obra de Foster Gómez

Obra del pintor Antoni Pineda

Fotos: Eloy Añez Marañón- Vincent Leroy Añez Mayna (2012)

miércoles, 1 de febrero de 2012

NOTICIA CULTURAL DE ACTUALIDAD

La 'Gioconda' de El Prado fue realizada al mismo tiempo que el original

Se trata de una réplica pintada por uno de los pupilos favoritos de Leonardo, probablemente Andrea Salai (que se convertiría en el amante del maestro) o Francesco Melzi

A la izquierda la Gioconda del Louvre. En el centro, la copia como se encontraba en el Prado. A la derecha, un detalle de la restauración

Las bodegas del Museo del Prado han sido el escenario de uno de los más importantes descubrimientos de la Historia del Arte: los conservadores de la pinacoteca han hallado en sus fondos una réplica de la Gioconda de Leonardo da Vinci, pintada por uno de sus pupilos favoritos, probablemente Andrea Salai (que a la postre se convertiría en uno de los amantes del maestro) o Francesco Melzi. Los expertos del Prado han empleado varios meses en estudiar, limpiar y quitar el oscuro barniz que cubría la tabla. Lo que durante muchos años fue considerado en el seno del Prado como una copia más –y bastante banal- del retrato más célebre del arte mundial ha acabado siendo catalogado como una verdadera bomba. Tanto los máximos expertos del Prado como los del Museo del Louvre han aceptado ya el carácter oficial del hallazgo (según informaciones a las que ha tenido acceso este periódico y que también está recogiendo el periódico online Art Newspaper), y han subrayado la importancia del mismo. Con toda probabilidad, la obra será cedida temporalmente a sus colegas del museo parisiense por por los responsables del Prado, que confirmaron el descubrimiento a EL PAÍS. Allí será exhibida en la misma galería donde se encuentra la Gioconda, la obra más visitada del Louvre.

No estamos ante una mera copia del retrato de las muchas que pululan por el mundo: se trata de un verdadero work in progress, un retrato paralelo, una especie de fotocopia ejecutada de forma simultánea por el alumno mientras el profesor pintaba su obra maestra. Hay que subrayar, además, que el tamaño de original y réplica es prácticamente el mismo: 77 X 53 centímetros para el primero, y 76 X 57 para la segunda. El discípulo de Leonardo habría ejecutado la réplica a medida que el maestro toscano iba pintando el original en su estudio de Florencia, lo que además arrojará nuevas informaciones sobre la forma en que se trabajaba en los gabinetes de los grandes maestros. Diversos estudios fotográficos y radiológicos efectuados sobre el cuadro arrojan resultados que, muy probablemente, van a cambiar el rumbo de las teorías e interpretaciones en torno al inmortal retrato de la que, según la tesis más respetada, pudo ser la joven Lisa Gherardini, esposa de un rico comerciante florentino llamado Francesco del Giocondo.

Mueve el ratón sobre la imagen lateralmente para comparar el original y la copia. A la izquierda, la Gioconda original. A la derecha, la copia sin restaurar

Durante mucho tiempo, los expertos del museo madrileño creyeron que la obra que dormía en sus depósitos –y que incluso llegó a ser colgada durante un tiempo en sus paredes- había sido pintada por un artista flamenco u holandés: el soporte, tabla de roble, no era utilizado por los artistas florentinos, que preferían el uso de otros soportes… como el nogal. Sí por los flamencos, lo que llevó a los conservadores a considerar la pintura como obra flamenca. Pero estudios posteriores arrojaron nuevos resultados: la copia de la Gioconda no estaba hecha sobre roble sino sobre… nogal.

Otro de los motivos cruciales de que la pintura permaneciera escondida durante siglos se refiere al fondo del retrato, totalmente oscuro, por contraposición al original del Museo del Louvre, en el que puede apreciarse el verde paisaje de la Toscana. Hoy se cree que ese fondo negro fue añadido al cuadro en el siglo XVIII. Los restauradores del Prado emplearon meses en despojar a la tabla de su absurda oscuridad y, sorpresa, se toparon con la luz, el color y el trazo de los mismos paisajes del norte de Italia presentes en el original de Leonardo da Vinci. En estos momentos, el equipo de restauración de la pinacoteca madrileña continúa adelante con su trabajo, retirando las sucesivas capas de barniz que durante más de 500 años han ido tapando el rostro de la joven del cuadro. Con toda lógica la obra objeto del hallazgo goza, tras ser convenientemente saneada, de un estado de conservación muy superior al de la Monna Lisa del Louvre: el rostro del original de París permanece oscurecido por el barniz envejecido por el paso del tiempo, lo que hace que el aspecto de la muchacha del cuadro parezca el de una mujer de mediana edad, mientras que el del Prado ofrece ahora la visión de una chica de unos 20 o 25 años. El mundo del arte está, en otras palabras, ante una Gioconda rejuvenecida.

Mueve el ratón sobre la imagen lateralmente para comparar el original y la copia. A la izquierda, la Gioconda original. A la derecha, la copia restaurada

El equipo directivo del Prado, con su director Miguel Zugaza a la cabeza, tenía previsto presentar en sociedad este hallazgo el día 23 de este mes, pero una ponencia presentada hace dos semanas en un congreso celebrado en Londres ha precipitado las cosas. En dicha reunión de expertos en pintura del Renacimiento se llegó a mostrar una fotografía que mostraba el proceso de limpieza: el antes y el después de la copia, con el fondo negro, y sin él. También se habló en el congreso londinense (celebrado de forma paralela a la exposición de la National Gallery Leonardo da Vinci, pintor de la corte de Milán) de las pruebas de reflectografía por infrarrojos efectuadas en la tabla; dichas pruebas fueron comparadas con las que en 2004 se aplicaron al original del Louvre, arrojando sorprendentes resultados en cuanto a la similitud con el original. Ana González Mozo, una de las especialistas de la pinacoteca madrileña, presentó una ponencia en la que establecía la evidencia de que la copia salió del estudio de Leonardo. Las razones por las que el maestro deseó y permitió que un discípulo ejecutara una réplica de forma paralela a su trabajo es todo un misterio. El propio misterio que siempre rodeó a la propia vida de Leonardo da Vinci…

Tomado de El País.com

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/01/actualidad/1328094691_560118.html

EXPOSICION DE ELVIRA PLÁ EN TERRASSA

En el Centro Cultural Andaluz Nueva Carteya de Terrassa, en la sala Julio Romero de Torres, la pintora Elvira Plá realizó una muestra de sus obras pictóricas, cuyo contenido y temática nos acercó a la cultura árabe, muy admirada por la artista.
Fotos: Eloy Añez Marañón (2012)

ARTE UNIVERSAL

Un documental rescata la figura cubista de María Blanchard

La pintora santanderina participó en la vanguardia parisiense de comienzos del siglo XX

La Fundación Botín y el Reina Sofía han programado dos grandes exposiciones para este año

2012 no es el año de María Blanchard. Pero casi. Después de tanto tiempo en segundo plano, pues su participación en la vanguardia parisiense de comienzos del siglo XX ha sido siempre reconocida a la sombra de Juan Gris, Lipchitz o Diego Rivera, por primera vez un documental rescata la figura de la pintora santanderina para situarla entre los grandes nombres de aquel momento de revolución de las artes. Rue du Depart 26. Érase una vez París, de Gloria Crespo, reivindica la trayectoria y méritos de Blanchard dentro del movimiento cubista justo el año en que la Fundación Botín y el Museo Reina Sofía han programado dos grandes exposiciones, que abarcan todas las etapas creativas de la artista, y cuando se celebra el 80 aniversario de su muerte.

"María Blanchard es una figura de primera línea. Estuvo en el centro de todo aquel suceso artístico y con personalidad propia, aunque fue injustamente tratada por la vida y por la historia", asegura Crespo. El documental trata de hacer justicia y redescubrir a una artista cuya tara física –era jorobada– condicionó tanto su vida como la valoración que se ha hecho de su trayectoria, por lo que el verdadero valor de su obra y de sus aportes muchas veces han quedado relegados.

Crespo, que es editora gráfica de El PAÍS, estudió Bellas Artes y recuerda que sobre María Blanchard siempre se pasaba de puntillas "o ni siquiera se mencionaba". De entonces viene su idea de profundizar en la vida de una mujer que sufrió lo indecible por su defecto físico, pero que aun así tuvo el coraje de marcharse a París y allí llego a formar parte de la vanguardia en un momento clave de la historia del arte.

"Fue una mujer avanzada a su tiempo, que logró imponerse en un mundo de hombres y fue moderna simplemente siendo fiel a si misma, sin impostura ninguna", afirma la directora, que dedicó seis años a la investigación y siguió el rastro de la artista por París, Cantabria, México y Madrid. Encontró materiales y fotos inéditas y pudo documentar, por ejemplo, que Blanchard mostró una de sus obras en el salón D’Antin, en 1916, cuando Picasso presentó por primera vez Las señoritas de Aviñónen una exposición en la que participaron Matisse y Modigliani, entre otros, cuando se trató de reavivar el mercado del arte en una época de depresión por la guerra. "Desde entonces, Blanchard estaba allí, por derecho propio, junto con los grandes".

María Blanchard, impartiendo clase a una alumna.

Entrevista con Cocteau

Crespo incluye imágenes de una entrevista con Cocteau en la que el escritor cuenta que aquellos hombres y mujeres eran genios "ajenos a todo", que revolucionaron el arte por compromiso con el arte mismo, "sin mirar a nadie más". "El mismo espíritu de Blanchard", dice, que con su peculiar tratamiento del color "humanizó" el cubismo. De igual modo llevó a su figuración posterior la influencia cubista, creando un lenguaje propio que la convierten en la gran artista que ahora es rescatada.

Entre los entrevistados en el documental hay historiadores y críticos de arte como María José Salazar -comisaria de las exposiciones que se realizan este año- , Carmen Bernárdez-Sanchís o Juan Manuel Bonet; familiares de la artista y descendientes de sus amigos íntimos, como la hija de Diego Rivera, Guadalupe, que cuenta como Blanchard sufrió al enamorarse de su padre y no ser correspondida. "Paradójicamente, su deformidad hizo que fuese aceptada en este mundo de hombres y que la vieran como una artista verdadera".

En Rue du Depart 26. Érase una vez París también aparece la belleza como refugio que encontró Blanchard para exorcizar sus demonios interiores, se evoca su amistad profunda con Juan Gris y el látigo de la depresión al final de su vida, que la llevó a experiencias religiosas, hasta su fallecimiento en 1932. Claves íntimas que explican la obra y trayectoria vital de una mujer fascinante que hizo de Montparnasse su atalaya y su mundo, el mismo que alumbró a la vanguardia más fabulosa del arte moderno.


Tomado de El País.com

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/01/31/actualidad/1328024674_859040.html