Bienvenidos a este blog, donde intentaré hacerles conocer mis creaciones, tanto pictóricas como literarias, así como de pintores y literatos, tanto de Bolivia, mi país, de Pando, mi tierra natal y de otras partes del mundo. Desde Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona) les doy las gracias por entrar. ELOY AÑEZ MARAÑON (Pintor Hispano-boliviano)
sábado, 8 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
LUTO EN LAS ARTES PLASTICAS

El pintor Sigfrido Martín Begué fallece en Madrid a los 51 años
Vinculado a 'La Movida', el artista realizó sus obras más conocidas a caballo entre la arquitectura y la escenografía
ÁNGELES GARCIA - Madrid - 03/01/2011
El pintor Sigfrido Martín Begué en una foto de archivo- RICARDO GUTIÉRREZ
El pintor y arquitecto Sigfrido Martín Begué (Madrid, 1959) falleció el pasado día 31 a los 51 años. Vinculado en sus orígenes a la Movida madrileña, su prolífica obra está vinculada a la arquitectura y a la escenografía teatral. Profesor de Bellas Artes en Cuenca, entre sus exposiciones más importantes se encuentra X Salón de los 16 (1990) en el antiguo MEAC de Madrid y El surrealismo en el exilio (1999) y Heterotopias (2000), ambas en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En el mundo de la escena realizó los decorados de La Vida es Sueño (1982) para el Teatro Español en colaboración con Eduardo Arroyo, la escenografía y el vestuario del ballet Coppelia (1992) para el Teatro de la Ópera de Florencia y de la ópera El Barbero de Sevilla (1993) para el Teatro Verdi de la misma ciudad.
Autor de un estilo figurativo plagado de delicadas figuras inspiradas en la mitología y en el mundo de los sueños, sus cuadros recrean paisajes poblados por seres fantásticos y etéreos. De sólida formación académica (se licenció en la Escuela Técnica de Arquitectura de Madrid) Martín Begué fue uno de los artistas más destacados de la transición cultural de los 80. Ouka Lele, el Hortelano o Carlos Berlanga, eran algunos de los amigos inseparables de aquellos años. El profesor Francisco Rivas escribió que su obra se caracteriza por el clasicismo en las formas y la modernidad de los contenidos.
Sus restos han sido incinerados esta mañana en el cementerio de la Almudena, en Madrid. Sus familiares y amigos pudieron despedirle en el tanatorio del cementerio de San Isidro.
Vinculado a 'La Movida', el artista realizó sus obras más conocidas a caballo entre la arquitectura y la escenografía
ÁNGELES GARCIA - Madrid - 03/01/2011
El pintor Sigfrido Martín Begué en una foto de archivo- RICARDO GUTIÉRREZ
El pintor y arquitecto Sigfrido Martín Begué (Madrid, 1959) falleció el pasado día 31 a los 51 años. Vinculado en sus orígenes a la Movida madrileña, su prolífica obra está vinculada a la arquitectura y a la escenografía teatral. Profesor de Bellas Artes en Cuenca, entre sus exposiciones más importantes se encuentra X Salón de los 16 (1990) en el antiguo MEAC de Madrid y El surrealismo en el exilio (1999) y Heterotopias (2000), ambas en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En el mundo de la escena realizó los decorados de La Vida es Sueño (1982) para el Teatro Español en colaboración con Eduardo Arroyo, la escenografía y el vestuario del ballet Coppelia (1992) para el Teatro de la Ópera de Florencia y de la ópera El Barbero de Sevilla (1993) para el Teatro Verdi de la misma ciudad.
Autor de un estilo figurativo plagado de delicadas figuras inspiradas en la mitología y en el mundo de los sueños, sus cuadros recrean paisajes poblados por seres fantásticos y etéreos. De sólida formación académica (se licenció en la Escuela Técnica de Arquitectura de Madrid) Martín Begué fue uno de los artistas más destacados de la transición cultural de los 80. Ouka Lele, el Hortelano o Carlos Berlanga, eran algunos de los amigos inseparables de aquellos años. El profesor Francisco Rivas escribió que su obra se caracteriza por el clasicismo en las formas y la modernidad de los contenidos.
Sus restos han sido incinerados esta mañana en el cementerio de la Almudena, en Madrid. Sus familiares y amigos pudieron despedirle en el tanatorio del cementerio de San Isidro.
Tomado de El Pais.com
http://www.elpais.com/articulo/cultura/pintor/Sigfrido/Martin/Begue/fallece/Madrid/51/anos/elpepucul/20110103elpepucul_3/Tes
http://www.elpais.com/articulo/cultura/pintor/Sigfrido/Martin/Begue/fallece/Madrid/51/anos/elpepucul/20110103elpepucul_3/Tes
martes, 4 de enero de 2011
LOS NOMBRES DE AMERICA

ANÁLISIS
Del Río de la Plata a la Argentina
A partir de 1810, en algunos casos los nuevos Estados independientes de Hispanoamérica adoptaron nombres inventados: Argentina, Bolivia y Colombia lo ejemplifican. En otros, como Perú y Chile, Siguieron vigentes nombres de larga trayectoria colonial. En todos ellos, el proceso de nombrar naciones fue complejo. En el siguiente artículo, el destacado y prolífico historiador de la Universidad de Buenos Aires José Carlos Chiaramonte explica la sorprendente historia de los diversos nombres oficiales de Argentina durante la primera mitad del siglo XIX
JOSÉ CARLOS CHIARAMONTE 09/08/2010
Consulta el especial 'Los nombres de América'
"Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina y Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras Nación Argentina en la formación y sanción de las leyes". Este artículo aún vigente de la actual Constitución de la República Argentina refleja la accidentada vida política del Río de la Plata durante la primera mitad del siglo XIX.
Del Río de la Plata a la Argentina
A partir de 1810, en algunos casos los nuevos Estados independientes de Hispanoamérica adoptaron nombres inventados: Argentina, Bolivia y Colombia lo ejemplifican. En otros, como Perú y Chile, Siguieron vigentes nombres de larga trayectoria colonial. En todos ellos, el proceso de nombrar naciones fue complejo. En el siguiente artículo, el destacado y prolífico historiador de la Universidad de Buenos Aires José Carlos Chiaramonte explica la sorprendente historia de los diversos nombres oficiales de Argentina durante la primera mitad del siglo XIX
JOSÉ CARLOS CHIARAMONTE 09/08/2010
Consulta el especial 'Los nombres de América'
"Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina y Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras Nación Argentina en la formación y sanción de las leyes". Este artículo aún vigente de la actual Constitución de la República Argentina refleja la accidentada vida política del Río de la Plata durante la primera mitad del siglo XIX.
En 1853, las fuerzas que derrotaron al ex gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas impusieron la denominación "Confederación Argentina"
Hacia 1810, y durante mucho tiempo después, el término "argentino" designaba solo a los habitantes de Buenos Aires
Hacia 1810, y durante mucho tiempo después, el término "argentino" designaba solo a los habitantes de Buenos Aires, si bien ya cerca de 1830 comenzó a usarse para denominar a la mayoría de las entidades que hasta entonces respondían a la inicial denominación de "Provincias Unidas del Río de la Plata". Esta realidad fue olvidada por la historiografía latinoamericana, pese a los innumerables testimonios de los documentos de época, como consecuencia de la "invención" de lo que hemos llamado "el mito de los orígenes", un mito conformado en los moldes del historicismo romántico y de su generalizado uso del concepto de nacionalidad.
Durante las dos primeras décadas de vida independiente, la denominación predominante del país, real o imaginario, había sido la de "Provincias Unidas del Río de la Plata". Ella se componía de dos núcleos: el de "Provincias Unidas" y el de "Río de la Plata". El primero fue más constante, mientras que el segundo desaparece en la fracasada Constitución de 1819, la que adoptaba el nombre de "Provincias Unidas en Sud América" que reflejaba la incertidumbre sobre los límites de la nueva nación. "Provincias Unidas" poseía una innegable reminiscencia de la independencia de los Países Bajos y reflejaba también una similar calidad soberana de las ciudades, luego "provincias", rioplatenses. Consiguientemente, traducía la calidad confederal del vínculo que unía a las ciudades soberanas y a los Estados soberanos que con el nombre de provincias las sucedieron alrededor de 1820.
El fracaso de la Constitución de 1826
Solo a partir de que en Buenos Aires, después del fracaso de la Constitución de 1826, se tomó conciencia de la imposibilidad de imponer su hegemonía en el territorio del ex Virreinato -tendencia que se había expresado fundamentalmente mediante soluciones centralistas-, y ante el riesgo de ser avasallada por las demás provincias-estados, aquella denominación sería relegada a un segundo plano. Ella fue reemplazada por otra que reflejaba el hecho de que Buenos Aires, de haber sido la principal sostenedora de un Estado unitario, pasaba a convertirse en la campeona de la unión confederal. Tras el Pacto Federal de 1831, el Gobierno de Buenos Aires impuso en su territorio, y difundió en el resto del Río de la Plata, la expresión "Confederación Argentina", que subrayaba el tipo de relación ahora preferido en Buenos Aires como salvaguarda de su autonomía soberana. Tradicionalmente, se ha considerado ese nombre como una expresión del "federalismo" argentino, errada interpretación tras la que se confunde la naturaleza del Estado federal, surgido en Argentina en 1853, con la de las confederaciones que, por definición, consisten en una unión de Estados soberanos e independientes. Pero la adopción de "Confederación Argentina" en la Constitución de 1853 reavivó fuertemente el debate sobre el nombre del país. De hecho, constituía una patente incongruencia en un texto constitucional que implicaba la definitiva desaparición del sistema confederal y su reemplazo por un Estado federal.
A partir de 1853, la indefinida cuestión del nombre del nuevo país había sufrido una modificación sustancial que la convertía en reflejo del irresuelto problema de la forma de Gobierno. Es decir, de constituir una discordia derivada de la asociación del nombre "Argentina" a una de las partes, Buenos Aires, o, casi contemporáneamente, de una querella en torno a la conveniencia o no de abandonar una expresión, "Provincias Unidas del Río de la Plata", que tenía el mérito de haber sido la primera, se pasaba ahora a vincularla a la disputa en torno a la organización política, si federal o confederal. En otras palabras, el antiguo litigio sobre cuál debía ser el nombre del nuevo país adquiría una dimensión que trascendía el nivel emotivo para convertirse en una expresión de la controversia sobre la forma de organización política argentina.
En 1853, las fuerzas que derrotaron al ex gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas impusieron la denominación "Confederación Argentina". Pero los enemigos de ese nombre lo rechazaban por su contaminación con el régimen anterior. Ellos predominaban en Buenos Aires, y en 1860, al ser obligada Buenos Aires a ingresar al nuevo país, del que había estado separada desde 1852, proponían para las proyectadas reformas de la constituyente de ese año el antiguo nombre de "Provincias Unidas del Río de la Plata". Algunos, como Sarmiento, lo rechazaban también por incluir la palabra "Confederación", incongruente con la naturaleza del nuevo Estado federal.
Sin embargo, finalmente, ante la conveniencia de no exacerbar las rivalidades políticas subsistentes, se llegó al conciliador y sorprendente acuerdo de ese artículo, que todavía rige, aunque en la práctica se impuso paulatinamente la expresión "República Argentina".
Hacia 1810, y durante mucho tiempo después, el término "argentino" designaba solo a los habitantes de Buenos Aires
Hacia 1810, y durante mucho tiempo después, el término "argentino" designaba solo a los habitantes de Buenos Aires, si bien ya cerca de 1830 comenzó a usarse para denominar a la mayoría de las entidades que hasta entonces respondían a la inicial denominación de "Provincias Unidas del Río de la Plata". Esta realidad fue olvidada por la historiografía latinoamericana, pese a los innumerables testimonios de los documentos de época, como consecuencia de la "invención" de lo que hemos llamado "el mito de los orígenes", un mito conformado en los moldes del historicismo romántico y de su generalizado uso del concepto de nacionalidad.
Durante las dos primeras décadas de vida independiente, la denominación predominante del país, real o imaginario, había sido la de "Provincias Unidas del Río de la Plata". Ella se componía de dos núcleos: el de "Provincias Unidas" y el de "Río de la Plata". El primero fue más constante, mientras que el segundo desaparece en la fracasada Constitución de 1819, la que adoptaba el nombre de "Provincias Unidas en Sud América" que reflejaba la incertidumbre sobre los límites de la nueva nación. "Provincias Unidas" poseía una innegable reminiscencia de la independencia de los Países Bajos y reflejaba también una similar calidad soberana de las ciudades, luego "provincias", rioplatenses. Consiguientemente, traducía la calidad confederal del vínculo que unía a las ciudades soberanas y a los Estados soberanos que con el nombre de provincias las sucedieron alrededor de 1820.
El fracaso de la Constitución de 1826
Solo a partir de que en Buenos Aires, después del fracaso de la Constitución de 1826, se tomó conciencia de la imposibilidad de imponer su hegemonía en el territorio del ex Virreinato -tendencia que se había expresado fundamentalmente mediante soluciones centralistas-, y ante el riesgo de ser avasallada por las demás provincias-estados, aquella denominación sería relegada a un segundo plano. Ella fue reemplazada por otra que reflejaba el hecho de que Buenos Aires, de haber sido la principal sostenedora de un Estado unitario, pasaba a convertirse en la campeona de la unión confederal. Tras el Pacto Federal de 1831, el Gobierno de Buenos Aires impuso en su territorio, y difundió en el resto del Río de la Plata, la expresión "Confederación Argentina", que subrayaba el tipo de relación ahora preferido en Buenos Aires como salvaguarda de su autonomía soberana. Tradicionalmente, se ha considerado ese nombre como una expresión del "federalismo" argentino, errada interpretación tras la que se confunde la naturaleza del Estado federal, surgido en Argentina en 1853, con la de las confederaciones que, por definición, consisten en una unión de Estados soberanos e independientes. Pero la adopción de "Confederación Argentina" en la Constitución de 1853 reavivó fuertemente el debate sobre el nombre del país. De hecho, constituía una patente incongruencia en un texto constitucional que implicaba la definitiva desaparición del sistema confederal y su reemplazo por un Estado federal.
A partir de 1853, la indefinida cuestión del nombre del nuevo país había sufrido una modificación sustancial que la convertía en reflejo del irresuelto problema de la forma de Gobierno. Es decir, de constituir una discordia derivada de la asociación del nombre "Argentina" a una de las partes, Buenos Aires, o, casi contemporáneamente, de una querella en torno a la conveniencia o no de abandonar una expresión, "Provincias Unidas del Río de la Plata", que tenía el mérito de haber sido la primera, se pasaba ahora a vincularla a la disputa en torno a la organización política, si federal o confederal. En otras palabras, el antiguo litigio sobre cuál debía ser el nombre del nuevo país adquiría una dimensión que trascendía el nivel emotivo para convertirse en una expresión de la controversia sobre la forma de organización política argentina.
En 1853, las fuerzas que derrotaron al ex gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas impusieron la denominación "Confederación Argentina". Pero los enemigos de ese nombre lo rechazaban por su contaminación con el régimen anterior. Ellos predominaban en Buenos Aires, y en 1860, al ser obligada Buenos Aires a ingresar al nuevo país, del que había estado separada desde 1852, proponían para las proyectadas reformas de la constituyente de ese año el antiguo nombre de "Provincias Unidas del Río de la Plata". Algunos, como Sarmiento, lo rechazaban también por incluir la palabra "Confederación", incongruente con la naturaleza del nuevo Estado federal.
Sin embargo, finalmente, ante la conveniencia de no exacerbar las rivalidades políticas subsistentes, se llegó al conciliador y sorprendente acuerdo de ese artículo, que todavía rige, aunque en la práctica se impuso paulatinamente la expresión "República Argentina".
Tomado de El País.com
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Rio/Plata/Argentina/elpepuint/20100809elpepuint_6/Tes
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Rio/Plata/Argentina/elpepuint/20100809elpepuint_6/Tes
LOS NOMBRES DE AMERICA
ANÁLISIS: El Bicentenario (1810-2010)
Las invenciones de los nombres de las naciones latinoamericanas
EL PAÍS inicia una serie de artículos en los que destacados historiadores analizan los orígenes de las denominaciones de los Estados de Latinoamérica
JOSÉ CARLOS CHIARAMONTE / CARLOS MARICHAL / AIMER GRANADOS 09/08/2010
José Carlos Chiaramonte, Carlos Marichal y Aimer Granados (compiladores), 'Crear la nación. Los nombres de los países de América', Buenos Aires, Sudamericana, 2008, 378 pp. ISBN 9789500729376.
Con el bicentenario (1810-2010) se recuerda y celebra la independencia de las naciones de Hispanoamérica. El complejo y, en muchos casos, desgarrador proceso de separación de la monarquía española implicó no solo guerras y revoluciones políticas, sino también un esfuerzo por renombrar cada uno de los nacientes países independientes. En la siguiente serie de artículos preparados especialmente para EL PAÍS, destacados historiadores analizan los orígenes coloniales o republicanos de los nombres de las naciones latinoamericanas, tarea que ha sido materia de algunos trabajos aislados, pero rara vez analizado en colectivo y de manera contrastada.
La adopción de un nombre para cada uno de los Estados nacionales desprendidos de la corona española y portuguesa dependió de la forma de gobierno que adoptara cada uno de ellos, de la plena delimitación de sus fronteras y de las formas de identidad política. En relación con la forma de gobierno se puede afirmar que las disputas entre federalistas y centralistas, o monárquicos contra republicanos, no resolvieron de la misma forma la arquitectura de los Estados, aún cuando se produjo una tendencia hacia la consolidación de Estados centralizados.
En algunos casos, los límites territoriales de las nuevas naciones, al menos en la primera década de la postindependencia, no estuvieron claros. Un ejemplo de esta situación lo proporciona la historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de las cuales prontamente se segregaron las repúblicas independientes de Argentina, Paraguay y Uruguay; o el caso del surgimiento en 1823 de la breve República Federal de Centro América que luego dio paso a la formación de los Estados nacionales de Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Enteramente diversos fueron los procesos de independencia de otros países de esta vasta región, como se podrá observar en la lectura de los respectivos trabajos incluidos en este volumen. También- ¡y cómo no!- se ofrece en esta serie un estudio de la singular historia del nombre de Haití, la primera nación que obtuvo su independencia en Latinoamérica; y otro sobre Brasil, país que no tuvo que experimentar guerras sangrientas para alcanzar su independencia y encontró un camino singular para separarse de Portugal.
Consulta el especial 'Los nombres de América'
Las invenciones de los nombres de las naciones latinoamericanas
EL PAÍS inicia una serie de artículos en los que destacados historiadores analizan los orígenes de las denominaciones de los Estados de Latinoamérica
JOSÉ CARLOS CHIARAMONTE / CARLOS MARICHAL / AIMER GRANADOS 09/08/2010
José Carlos Chiaramonte, Carlos Marichal y Aimer Granados (compiladores), 'Crear la nación. Los nombres de los países de América', Buenos Aires, Sudamericana, 2008, 378 pp. ISBN 9789500729376.
Con el bicentenario (1810-2010) se recuerda y celebra la independencia de las naciones de Hispanoamérica. El complejo y, en muchos casos, desgarrador proceso de separación de la monarquía española implicó no solo guerras y revoluciones políticas, sino también un esfuerzo por renombrar cada uno de los nacientes países independientes. En la siguiente serie de artículos preparados especialmente para EL PAÍS, destacados historiadores analizan los orígenes coloniales o republicanos de los nombres de las naciones latinoamericanas, tarea que ha sido materia de algunos trabajos aislados, pero rara vez analizado en colectivo y de manera contrastada.
La adopción de un nombre para cada uno de los Estados nacionales desprendidos de la corona española y portuguesa dependió de la forma de gobierno que adoptara cada uno de ellos, de la plena delimitación de sus fronteras y de las formas de identidad política. En relación con la forma de gobierno se puede afirmar que las disputas entre federalistas y centralistas, o monárquicos contra republicanos, no resolvieron de la misma forma la arquitectura de los Estados, aún cuando se produjo una tendencia hacia la consolidación de Estados centralizados.
En algunos casos, los límites territoriales de las nuevas naciones, al menos en la primera década de la postindependencia, no estuvieron claros. Un ejemplo de esta situación lo proporciona la historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de las cuales prontamente se segregaron las repúblicas independientes de Argentina, Paraguay y Uruguay; o el caso del surgimiento en 1823 de la breve República Federal de Centro América que luego dio paso a la formación de los Estados nacionales de Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Enteramente diversos fueron los procesos de independencia de otros países de esta vasta región, como se podrá observar en la lectura de los respectivos trabajos incluidos en este volumen. También- ¡y cómo no!- se ofrece en esta serie un estudio de la singular historia del nombre de Haití, la primera nación que obtuvo su independencia en Latinoamérica; y otro sobre Brasil, país que no tuvo que experimentar guerras sangrientas para alcanzar su independencia y encontró un camino singular para separarse de Portugal.
Consulta el especial 'Los nombres de América'
domingo, 2 de enero de 2011
sábado, 1 de enero de 2011
BOLIVIA EN LA PRENSA ESPAÑOLA

ELPAIS.com > Internacional
Una ciudadana boliviana se abastece de pan en uno de los puestos que el Ejército ha habilitado en La Paz apra evitar su escasez en los mercados y su alza de precio, según ordenó el presidente Evo Morales.- EFE
Evo Morales anula el decreto que subía un 80% el precio de los combustibles
"No existe justificación alguna para subir el precio", anuncia ahora el presidente boliviano
MABEL AZCUI - Cochabamba - 01/01/2011
En un mensaje a la nación el presidente Evo Morales ha derogado, antes de la medianoche de este viernes, el decreto que desde el pasado lunes había eliminado la subvención a los precios de la gasolina y el diesel pero también había atizado el fuego de las protestas ciudadanas que exigieron la abrogación de la medida.
El líder indígena se vuelve liberal
Bolivia afronta una huelga indefinida del transporte en protesta contra el 'gasolinazo'
Los bolivianos se movilizan contra la subida del precio de los carburantes
Morales ha informado de su decisión tras una prolongada reunión del Consejo de Ministros, líderes sindicales y de organizaciones sociales que le son afines.
"Prometí gobernar obedeciendo al pueblo. En estos días escuché y entendí las recomendaciones de los trabajadores y en esta política de mandar obedeciendo al pueblo hemos decidido abrogar el decreto 748 y las otras medidas que le acompañan", ha dicho Morales en una breve presentación junto al vicepresidente Álvaro García Linera en la Casa de Gobierno. "Esto quiere decir que todas las medidas quedan sin efecto. No existe ninguna justificación ahora para subir los pasajes (de transporte), ni aumentar el precio de los alimentos, ni la especulación. Todo vuelve a la situación anterior', ha sostenido.
La elevación de precios de los carburantes ocasionó una escalada de precios en el transporte y el costo de los alimentos. Los conductores profesionales sindicalizados comenzaron una huelga el lunes y las juntas vecinales y grupos ciudadanos protagonizaron violentas expresiones de rechazo a la par que exaltados pedían a gritos la renuncia de Morales.
Esta semana el mandatario izquierdista fue criticado por los sindicatos y movimientos sociales que le acusaron de tomar medidas "neoliberales" e incluso llegaron a pedir su renuncia durante sus protestas. Las movilizaciones más violentas tuvieron lugar el jueves, en especial en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, que hasta entonces había sido una aliada incondicional del mandatario aimara.
Para el lunes estaban previstas nuevas protestas, entre ellas una marcha de miles de mineros desde el altiplano a La Paz, además de un paro en las empresas del sector y un bloqueo campesino de rutas, si es que Morales no derogaba el decreto.
"No existe justificación alguna para subir el precio", anuncia ahora el presidente boliviano
MABEL AZCUI - Cochabamba - 01/01/2011
En un mensaje a la nación el presidente Evo Morales ha derogado, antes de la medianoche de este viernes, el decreto que desde el pasado lunes había eliminado la subvención a los precios de la gasolina y el diesel pero también había atizado el fuego de las protestas ciudadanas que exigieron la abrogación de la medida.
El líder indígena se vuelve liberal
Bolivia afronta una huelga indefinida del transporte en protesta contra el 'gasolinazo'
Los bolivianos se movilizan contra la subida del precio de los carburantes
Morales ha informado de su decisión tras una prolongada reunión del Consejo de Ministros, líderes sindicales y de organizaciones sociales que le son afines.
"Prometí gobernar obedeciendo al pueblo. En estos días escuché y entendí las recomendaciones de los trabajadores y en esta política de mandar obedeciendo al pueblo hemos decidido abrogar el decreto 748 y las otras medidas que le acompañan", ha dicho Morales en una breve presentación junto al vicepresidente Álvaro García Linera en la Casa de Gobierno. "Esto quiere decir que todas las medidas quedan sin efecto. No existe ninguna justificación ahora para subir los pasajes (de transporte), ni aumentar el precio de los alimentos, ni la especulación. Todo vuelve a la situación anterior', ha sostenido.
La elevación de precios de los carburantes ocasionó una escalada de precios en el transporte y el costo de los alimentos. Los conductores profesionales sindicalizados comenzaron una huelga el lunes y las juntas vecinales y grupos ciudadanos protagonizaron violentas expresiones de rechazo a la par que exaltados pedían a gritos la renuncia de Morales.
Esta semana el mandatario izquierdista fue criticado por los sindicatos y movimientos sociales que le acusaron de tomar medidas "neoliberales" e incluso llegaron a pedir su renuncia durante sus protestas. Las movilizaciones más violentas tuvieron lugar el jueves, en especial en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, que hasta entonces había sido una aliada incondicional del mandatario aimara.
Para el lunes estaban previstas nuevas protestas, entre ellas una marcha de miles de mineros desde el altiplano a La Paz, además de un paro en las empresas del sector y un bloqueo campesino de rutas, si es que Morales no derogaba el decreto.
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